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miércoles, 5 de marzo de 2014

1x04: Conoce a tu enemigo



(2.694 palabras)

Tomás se ha hecho un corte leve en el dedo mientras revisaba el motor de su Harley. A falta de la posibilidad de quemar gasolina en una recta interminable con destino incierto, que es lo que le gustaría, se pasa el tiempo libre revisando el motor, los frenos, la transmisión y cualquier tontería que se le ocurra. Cuando termina el ciclo, vuelve a empezar. Puede que su mula, como la llama, sea la última del mundo, pero también se ha propuesto que sea la que mejor funcione. El taller de Johan está muy bien pertrechado después de semanas de saqueo a los numerosos coches y motos abandonados que adornan el barrio como una postal que da repelús.

Por mucho que se quiera convencer de que el corte solo requiere de una tirita, la parte racional de Tomás le dice que debería aplicarse un poco de yodo, y para eso tiene que ir a lo que fue el ambulatorio de la Seguridad Social, actualmente el minihospital del barrio. Como siempre, en la puerta hay un par de hombres de Emilio. Tomás los reconoce de haber charlado más de una vez y compartido pitillos. Son buena gente a pesar de empeñarse en tener aspecto de matón. A los pellejos no les impresiona la guerra psicológica. Su presencia allí tiene más sentido habida cuenta de que el ambilatorio es también el almacén de uno de los bienes más preciados del barrio: los medicamentos y los botiquines. Cualquier cosa que sirva para curar algo, desde un resfriado hasta un corte profundo y, ya puestos, un balazo, está allí.