Aunque mantengo cierta constancia con VIVOS, lo cierto es que no estoy cumpliendo con el ritmo que me he autoimpuesto. Ya imaginaba que las cuestiones laborales y personales influirían mucho en mis planes de abordar un episodio de la serie por semana, pero lo curioso es que la razón de estas dilaciones surge de otro frente: la inspiración, a veces errática.
Ya sé que es mejor que la musa te pille trabajando, pero hay muchas formas de trabajar el relato, y no siempre delante de un teclado, escuchando cómo resuenan las teclas bajo tus dedos. Yo trabajo en mis relatos mientras paseo al perro, mientras veo la tele, mientras leo, mientras me hago la cena y antes de acostarme. Dar vueltas a cómo evolucionará una historia que pergeñas a salto de mata, incluyendo ocasionales elementos incontrolables como las encuestas, es un ejercicio que no te permite demasiada planificación más allá de unas cuantas ideas a medio plazo para encauzar el discurso.
Pero la verdad es que el grueso de la zapa se hace casi improvisando, sintiendo el pulso de los personajes según te sorprendes a ti mismo a medida que narras sus historias. Medio intencionado, medio no, ahora tengo al grupo de supervivientes dividido en tres grupos, y aún me estoy preguntando qué hacer con uno de ellos, razón por la cual no lo he abordado todavía. Suenan campanas a lo lejos, pero no sé si el tono me gusta y quiero estar seguro. La verdad es que todo esto hace que este proyecto sea tan pequeño como apasionante para mí.
De ahí que, loco de mí, me estén surgiendo tentaciones narrativas. Si ya me cuesta copar lo que tengo entre manos, la musa que me asiste, perra de ella, me susurra que quizá abordar proyectos similares, pero con otros géneros y ambientaciones, sirva para estimular más aún la vena creativa. Y yo le respondo que el que mucho abarca poco aprieta, y que me daría mucha pena ir dejando una cosa para centrarme en otra, que me conozco.
Así que, como hago con VIVOS, no tomaré una decisión hasta que esté completamente seguro de al menos un recorrido medio de cualquiera de las historias que se me ocurren antes de dormir. Ciencia ficción, baja fantasía y a saber qué más... Tentaciones, demasiadas tentaciones para este servidor con la fuerza de voluntad bajo mínimos.